Las damas de honor de tu boda, tradición y protocolo

La figura de las damas de honor es una figura de gran ayuda para la novia durante la organización de la boda y la ceremonia.

En España todavía no es una figura que se vea muy a menudo, ya que es raro encontrar a alguien que asigne las damas de honor como tal, mas bien se designa a 3 o 4 amigas o familiares para que cumplan las tareas de la dama de honor y ayuden a la novia tanto en los previos como en el día de la boda. Al ser una labor que recae en personas tan cercanas no suele ser necesario nombrarlas damas de honor sino que es algo que suele darse por hecho.

La tradición dice que una de las obligaciones de la dama de honor es aguardar la llegada de la novia a la entrada de la iglesia para ayudarla con el velo y la cola del vestido al salir del coche.

También durante la ceremonia es la encargada de sujetar el ramo hasta la salida del cortejo, momento en el que volverá a entregárselo a la novia.

La tradición marca que las damas de honor deberían ser, solteras y de edad próxima a la de la novia, pero cada uno elige a las personas más cercanas y especiales para ella.

Si para ti la persona mas cercana es una hermana, prima o amiga ya casada no dudes ni un segundo que ella es la persona mas adecuada para acompañarte en el día de tu boda.

Cuando pensamos en damas de honor se nos viene a la cabeza la idea que tantas veces hemos visto en pantalla de un cortejo de chicas vestidas iguales, aunque no es necesario si es aconsejable que haya cierta unidad en cuando al color que elijan para su vestido, una opción muy interesante es que escojáis el mismo color y tela pero cada una adapte el vestido a sus gustos y estilo, logrando así evitar que alguien tenga que llevar un modelo con el que no se sienta cómoda.

Tradiciones en las bodas: Algo nuevo, viejo, prestado y azul

Hoy vamos a hablaros de una de las tradiciones de las bodas, sin duda una de las más conocidas y es aquella que dice que “toda novia debe llevar el día de su boda algo nuevo, algo viejo, algo prestado y algo azul”. El dicho original es en inglés, de hecho la tradición proviene de la época victoriana, y en la lengua original rima “Something old, something new, something borrowed, something new”.

Algo Nuevo

Simboliza vuestra nueva vida en común. Llevar algo nuevo es sinónimo de traer felicidad y prosperidad al matrimonio.Ese día estrenaréis muchas cosas, zapatos, lencería… pero sin duda alguna, nosotras nos quedamos con el vestido como el algo nuevo.

Algo Viejo

Algo viejo simboliza el pasado de la novia, la vida de soltería que deja atrás para pasar a formas parte de una pareja es una forma de dar continuidad a la persona que eres aunque ahora pases a formar parte de una nueva familia. Puede ser alguna joya familiar que va pasando de generación en generación, un abanico o el mismo anillo de compromiso. Si sabes que en tu familia o la de tu marido existe alguna joya realmente espectacular que mejor momento que el día de tu boda para poder lucirla, además si es prestada te puede hacer la doble función.

Algo Prestado

Llevar algo prestado representa la amistad,lo ideal es que el algo prestado venga de manos de una buena amiga que esté felizmente casada con la finalidad de pasar esta suerte en el matrimonio a la nueva novia.Imprescindible devolverlo una vez pasada la boda. Puede tratarse del velo, un pañuelo, la liga, un tocado …

Algo Azul

Esta tradición tiene su origen en el antiguo Israel, donde las novias llevaban una banda azul que simbolizaba pureza, amor y fidelidad. Hoy en día, la costumbre se limita a llevar algo azul, pero sigue significando fidelidad y amor duradero. A nosotras nos parece una excusa ideal para poner un toque de color en el look de la novia, ya sea en los zapatos, el ramo, la liga o las gafas si las necesitáis. Y si el novio lleva el chaleco, la corbata o los calcetines a juego, tenéis la felicidad asegurada.

El “first look”, el primer encuentro de los novios antes de la boda

Buscando un poco en el pasado, un matrimonio se podía asemejar a un intercambio comercial. Tener un hijo varón era una bendición porque podría trabajar el campo y pastorear animales, garantizando la continuidad de la familia. Pero cuando se tenía una hija, ésta quedaría relegada a papeles secundarios dentro de la casa.

Un padre que tuviera una hija tenía que ‘casarla bien’ y muchas veces ni el novio ni la novia se conocían hasta el momento después de estar casados; el sacerdote les hacía intercambiar anillos y arras, pronunciaba “lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre” y después el novio quitaba el velo a la novia y lo que se encontraría debajo… imaginaos la sorpresa.

Las nuevas tendencias en las bodas de hoy

Pero de aquello hace mucho tiempo, el momento que vivimos ha cambiado. Ahora los novios son quienes deciden casarse, se van a vivir ‘en pecado’, preparan su proyecto y la boda juntos… pero la tradición de no verse antes de la boda, ese tabú del que hablamos hoy siguen corriendo por nuestra sangre no vaya a ser que la mala suerte…

Hoy le vamos a pegar una patada a la ‘mala suerte’, os vamos a animar a que hagáis el primer encuentro o ‘first look’. Para ello tenéis que buscar a un cómplice, quizá vuestro fotógrafo o videógrafo os pueda ayudar. Se trata de que os veáis con vuestra pareja, vestidos ya de novios, momentos antes de la boda para que tengáis una oportunidad única de decir os a los ojos lo mucho que os queréis, lo ilusionados que estáis y ya veréis como los nervios se van disipando. Imagínate que llega el novio a un lugar secreto y después por la espalda llega la novia.

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Fuera protocolos, un momento único entre tu pareja y tú

 

Tendréis la oportunidad única de poder tocar, admirar, desear y, cara a cara, contemplar a la persona que amáis vestida para la boda. Momentos para que os abracéis, beséis y después, antes de que cada uno se monte en su respectivo coche, os despidáis con una sonrisa y sobre todo con un “vamos a pasárnoslo bien”.

Aquí os dejamos una propuesta interesante para que disfrutéis de un momento único y del único momento de intimidad que estáis por vivir en el día de la boda. Un momento que quienes lo han hecho lo recomiendan a mil por cien. Una opción, como aquella de la preboda, que os dejará una marca mucho más grande de aquella que se sueña tener cuando la novia entra en la iglesia y ve al novio por primera vez; porque en ese momento solo os da tiempo a ver a la persona un momento, una sonrisa, nada de apasionados besos y ya comenzará el sacerdote con “En el nombre del Padre, del hijo y…”.